"A través de su habilidad, fuerza inventiva y emotiva, el artista desea la recompensa material. Satisfacer su ambición y su codicia se alza como su destino final. Comprender es formar y aproximar al espectador al punto de vista del artista. Ya dijimos que el arte es hijo de su tiempo. Un arte así sólo puede repetir artísticamente lo que está reflejando nítidamente la atmósfera del momento. Este arte, que no guarda ningún germen del futuro, que es sólo hijo de su tiempo y que nunca crecerá hasta ser engendrador de futuro, es un arte castrado. Tiene escasa duración y moralmente muere en el instante en que desaparece la atmósfera que lo ha originado.
El otro arte, capaz de evolucionar, se basa también en su época espiritual, pero no sólo es eco y espejo de ella, sino que contiene una energía profética vivificadora que actúa amplia y profundamente. La vida espiritual, en la que también se halla el arte y de la que el arte es uno de sus más fuertes agentes, es un movimiento complejo pero determinado, traducible a términos simples, que conduce hacia adelante y hacia arriba. Este movimiento es el del conocimiento. Puede adoptar muchas formas, pero en el fondo mantiene siempre un sentido interior idéntico, el mismo fin.
[...]
La sumisión a la escuela, la búsqueda de la línea general, la exigencia en una obra de principios y de medios de expresión propios de la época, conducen por falsos derroteros, y necesariamente desembocan en la confusión, la oscuridad y el enmudecimiento. El artista debe mostrarse ciego ante las formas reconocidas o no reconocidas, sordo a las enseñanzas y los deseos de su tiempo. Sus ojos atentos deben dirigirse hacia su vida interior y su oído debe prestar únicamente atención a la necesidad interior. Entonces sabrá utilizar con la misma facilidad tanto los medios permitidos como los prohibidos. Este es el único camino para expresar la necesidad mística. Todos los medios son sagrados, si son interiormente necesarios, y todos son sacrílegos si no brotan de la fuente de la necesidad interior. [...] Lo artísticamente verdadero sólo se alcanza por la intuición, y más aun cuando se inicia un camino."
De lo espiritual en el arte, Kandinsky.
Anoche, debido al capuccino que me tomé para merendar, no podia dormir; y empecé a leerme este libro. Finalmente he acabado más que leyéndolo, estudiándomelo (hasta me estoy haciendo resúmenes y ando sacando notas...), y es que creo que va siendo hora de profundizar un poco más en mí, en mi obra y en el arte en sí; ya que como bien dice Kandinsky, uno tiene y debe de aprender por sí mismo.
¿Sabéis cuando leéis un libro en un determinado momento, que os marca una etapa para poder dar paso a la siguiente? Pues justo me está pasando con éste y con los de Simone de Beauvoir. Así que me parece que mis recién llegados 26, van a ser bastante... intensos.